Cómo manejar un problema emocional para que no afecte tu trabajo

Marina González tiene 49 años y recientemente ha tenido que atravesar por el periodo de duelo por el fallecimiento de su madre. A pesar de la tristeza, consideró que debía continuar con su vida, así que no interrumpió sus actividades laborales como secretaria en una empresa de logística. A medida que avanzaban los días, se dio cuenta de que no lograba cumplir sus objetivos. “Pasaba mucho tiempo pensando en cosas tristes y no me daba cuenta. A pesar de creer que hacía las cosas como siempre, no lograba cumplir con las labores en mi trabajo y, en lugar de sentirme mejor, cada vez era más apática en mis actividades diarias”, cuenta.

González decidió hacer frente a sus emociones y recuperarse de una forma que la ayudara a reinsertarse en sus actividades de manera efectiva. En este tipo de situaciones, el psicólogo Rogelio Argüello, director del centro R&A Psicólogos, recomienda pedir incapacidad en la empresa después del acontecimiento que causa problemas emocionales. Esto lo puede hacer dirigiéndose directamente a Recursos Humanos o a través de un ‘embajador’, es decir, un compañero de trabajo que acuda en su representación en caso de que la persona no pueda hacerlo personalmente.

Aunque la mayoría de las empresas otorga un tiempo definido de incapacidad, Argüello recomienda si es posible, se tomen entre cinco días y dos semanas. También se podría regresar al trabajo de manera parcial, es decir, dos o tres días a la semana o menos horas laborales.

“Las personas tienen distintas formas de recuperarse. Hay quienes se aíslan y tardan hasta dos meses en superar un duelo, pero también quienes deciden regresar de manera rápida a su rutina, pues esta los ayuda a superar sus problemas de manera más sencilla. Eso ya será decisión de cada individuo”, agrega Alejandro Salce, director de la Asociación Mexicana de Psicólogos.

En el caso de una separación amorosa, no suelen brindarse incapacidades, a no ser que el problema desemboque en depresión y que esta sea diagnosticada. En este caso, se deben presentar los mismos cuidados que durante un duelo.

“Si bien retomar la rutina que supone el trabajo es necesario en algún momento, hay que tener muy claro que la recuperación no se trata simplemente de mantenerse ocupado o distraído. Adquirir nuevos hobbies, trabajar hasta tarde todos los días, enfocarse en el estudio de cursos o de una maestría, con la finalidad de llegar exhausto cada noche y dormir por fatiga, no es conveniente para superar adecuadamente el duelo (o un problema familiar)”, detalla Argüello.

El especialista recomienda enfrentar los sentimientos, expresarlos a través de conversaciones con personas cercanas y finalmente, no juzgar las propias emociones. “Lidiar con el duelo no es fácil y no conviene exigirnos demasiado”, señala.

¿Estás listo para volver?

Para identificar si se está preparado para continuar con las actividades laborales, Salce recomienda poner atención en la fuerza y el ánimo para realizar una actividad productiva, además de identificar si se tiene la capacidad de resolver problemas o tomar decisiones.

Al regresar al trabajo, el colaborador puede apoyarse en su ‘embajador’ para que comunique a los compañeros si está listo o no para hablar sobre el tema, una situación que es natural que se dé en el espacio de trabajo. “Recursos Humanos y el ‘embajador’ pueden encargarse de compartir cierta información con los colegas, para que sepan qué esperar. Esto ayuda a relajar la tensión ocasionada por no saber qué decir o cómo actuar frente al compañero en duelo”, comenta Argüello.

No es posible poner un muro entre la vida emocional y laboral, pero es fundamental tener un balance entre ambas para tener control sobre cómo una puede afectar a la otra. “En ese sentido, se puede decir que sí, es conveniente llevar los problemas de trabajo a casa, y viceversa. De lo que se trata es de confiar en que tenemos las capacidades para resolver estos problemas, por lo que no vale la pena evitarlos”, finaliza el experto.

En las actividades cotidianas, ambos especialistas recomiendan las siguientes técnicas para que las emociones no afecten el trabajo:

1. Focaliza los objetivos: Haz una lista de las acciones que vas a realizar durante el día, aunque sean actividades cotidianas que ya se realizan de manera natural. Esto permite mejorar la concentración y continuar con la productividad habitual.

2. Transforma pensamientos negativos: Es normal tener pensamientos negativos sobre el problema que se atraviesa a lo largo del día. La recomendación es buscar una imagen positiva del hecho. “Por ejemplo, en una ruptura, si me pongo a pensar en lo que di y no valoró, debo transformar esa idea en conocer que yo sí tengo la posibilidad de dar algo sin esperar nada a cambio”, explica Salce.

3. Reconoce tus aciertos a lo largo del día: Las persona que atraviesan por un periodo de tristeza suelen ver todo de manera negativa, pensar que las cosas no tienen sentido o que las hacen mal. Por ello, debe haber un esfuerzo en reconocer los logros que se tienen diariamente, por muy pequeños que sean.

4. Toma pequeños periodos de descanso: Unos minutos de pausa durante las actividades laborales ayudan a despejar la mente y rendir más. Puedes aprovechar estos intervalos de descanso para caminar, tener una charla casual o escribir sobre tus emociones.

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