Seis indicadores de que tu pareja es financieramente tóxica

No importa que tan cariñosos y estables parezcan ese par de tórtolos, descubrirás si tienen una relación saludable al indagar sobre el manejo de sus finanzas. Lo que muchos ignoran es que no es necesario que tengas un ojo morado para ser víctima de violencia. La violencia financiera doméstica puede ser igual o más dañina. A continuación, seis indicios de que vives en una relación financieramente tóxica:

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1. Usa el dinero para manipularte
La palabra “pareja” alude a una situación equilibrada entre los dos miembros. Por desgracia, es muy común que este balance se rompa debido a que tu pareja gana más, sabe más o posee una personalidad más “intensa”. Sin embargo, a pesar de las diferencias, una pareja siempre debe ser “pareja” para que funcione.
Es un foco rojo si tu amorcito trata de controlar tu comportamiento con el dinero, o si se atribuye mayores privilegios sólo porque gana más. Por ejemplo, si tu pareja  te da gasto solamente si tienen sexo con determinada frecuencia, o si se apropia de habitaciones de la casa sin tu consentimiento sólo porque paga la renta. Muchos jóvenes viven como roomates, y se dividen todo a la mitad. Pero esto es una pésima base para el amor, pues no pone en práctica la negociación, la confianza, ni la consideración de los sentimientos del otro. El hogar no debe ser un sitio de lucha por el poder o donde cada uno se rasque con sus uñas. Es un lugar de descanso, para recargar las pilas y enfrentar el mundo. Incluso cuando un miembro de la pareja tenga mayor poder en el mundo exterior, en lo doméstico deben tener derechos iguales. Sin esto, jamás tendrán una relación sana.
2. Excesivo monitoreo de cómo se gasta el dinero
Es importante monitorear los gastos, pero cuando solamente un miembro de la pareja supervisa al  otro, existe un problema grave. Las reglas para gastar deben ser acordadas mutuamente y aplicarse a ambas partes. Mi marido y yo hemos acordado consultarnos en gastos mayores a 500 pesos, por ejemplo. Si tu pareja es muy “gastalona” o excesivamente “tacaña” (aunque puede ser tacaña de las buenas), la solución no es imponerle tus valores, sino establecer metas financieras comunes y negociar cómo las lograrán.
3. Control sobre las cuentas
En ocasiones, uno de los dos se encarga de la administración porque tiene mayor habilidad. Esto está muy bien, siempre y cuando ambos estén de acuerdo y tengan conocimiento y acceso a las cuentas. Si no sabes cuáles son los ingresos totales de tu hogar, ni en qué se gastan, tu relación está en problemas. Si tu pareja podría cerrar tus cuentas y echarte de tu casa de un día para el otro, necesitas reconsiderar tu situación. En mi caso, la casa y la cuenta de inversión está a nombre los dos, y en el banco tenemos una cuenta conjunta y cada uno tiene además su cuenta propia. Esto no significa que nuestras finanzas estén separadas: en realidad compartimos los gastos y el ahorro. Pero si nos separáramos, sería imposible que uno le jugara una mala pasada al otro. En la pareja, hay que esperar lo mejor, y prepararse para lo peor.
4. Falta de transparencia en las decisiones de pareja a largo plazo
Incluso si no contribuyes con dinero a la relación, como es el caso de quienes atienden el hogar, es necesario que exista transparencia con respecto a las decisiones financieras a largo plazo. Los dos deben decidir si accederán a un crédito hipotecario, cuánto ahorrarán para el retiro, o si es momento de comprar un terreno. Si tu pareja tiene un plan de pensiones, tú también debes contar con el tuyo, sin importar que seas beneficiario del plan de pensiones de tu pareja, pues ¿qué sucederá contigo si se separan? ¿Cómo te mantendrás en la vejez?
5. Control sobre el trabajo
No es saludable cuando un miembro de la pareja te hace sentir culpable por trabajar, o te manipula para que no trabajes ni tengas tus propios ingresos. Recuerda que la independencia financiera en la pareja es una forma de diversificar los ingresos, reducir los riesgos, y mejorar la situación familiar. Las mujeres heterosexuales somos más vulnerables a este tipo de manipulación, por lo que debemos aprender las lecciones de las lesbianas.
6. Presión para invertir
Vivir en pareja tiene una gran ventaja: la suma de las fortalezas de dos personas diferentes. Si uno de los dos tiene reservas acerca de una inversión en particular, el otro debe recabar más información para sustentar los argumentos en favor y en contra. Ambos deben tener la mente abierta y respetar las opiniones de su pareja, creando un ambiente favorable para el debate, no para la intimidación.

 

Si es difícil hablar de dinero con tu pareja, busca consejo o ayuda profesionales. El dinero es la segunda causa de divorcio y, como ya vimos, separarte de tu pareja o divorciarte sale muy caro, emocional y financieramente hablando. Esto no significa que debas continuar en una relación tóxica indefinidamente, sino que debes aprender a identificar y resolver los problemas antes de decidir llevártelos contigo a tu próxima relación.

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